Elegir una escuela infantil pública o privada como NUBES

 

Como ya os he contado, lo primero que tenéis que mirar a la hora de buscar un centro para dejar a vuestro peque, es aseguraros de que sea un centro autorizado, con código. La siguiente elección será la de decidiros por un centro público o privado como NUBES.

En ocasiones no es una elección real, ya que desde el pasado curso los centros públicos, los seis tipos diferentes que vimos, han iniciado la gratuidad de la cuota de escolaridad. Lo único que pagaréis en un centro público será el comedor –que en la actualidad tiene un precio público tasado en torno a los 98-100€- y el horario ampliado antes de las 9.00 de la mañana y más allá de las 16.00 horas de la tarde. Esto puede suponeros un importe que oscilará entre los 98-150€. Añadiremos a esto que los centros públicos disponen, de manera automática, de becas de comedor para los alumnos que lo necesiten; algo de lo que no disponemos las escuelas privadas, aunque tengamos alumnos para los que son necesarias. Si comparamos estos importes con los que se abonan en la escuela privada, evidentemente no hay duda en la decisión. El importe mensual es por tanto lo primero que la mayoría de los padres barajan.

Aunque también hay alguna otra variable a tener en cuenta:

  • Cercanía al domicilio, bien de la familia o de los abuelos.
  • Cercanía al puesto de trabajo.
  • Tipos de centros en esas zonas.
  • Horarios.

Pero ¿qué diferencias reales hay entre un centro público y uno privado? La realidad es que la respuesta no es sencilla. Todos los centros autorizados cumplimos con unos requisitos mínimos: programación general, número de niños en las aulas, titulación del profesorado, metros cuadrados de las aulas, instalaciones, etc, pero después cada centro tiene libertad para implantar programas educativos específicos, que suponen diferencias considerables entre ellos.

Como también os indicamos en entradas anteriores, la mayoría de los centros públicos están gestionados por empresas privadas que acceden al concurso para la gestión durante unos años determinados. Cada uno de estos centros funciona con los principios que la empresa que los gestiona determina. Hay empresas que tienen la concesión de varios centros públicos y en ellos suponemos que el funcionamiento tendrá unos principios semejantes. Pero lo que no podemos olvidar es que para estas empresas el “beneficio empresarial” es el principio básico –como para toda empresa-. Lo que nos deberíamos preguntar es si queremos que con nuestros impuestos se estén construyendo centros que finalmente aprovechan empresas privadas. Se trata de un claro agravio comparativo con aquellas empresas, pequeñas autónomas en su mayoría- que hemos tenido que utilizar nuestro capital privado para la creación de nuestros centros y que ahora vemos como el “ninguneo” de las administraciones nos aboca al cierre. Durante muchos años hemos estado prestando un servicio cuando los centros públicos eran testimoniales y ahora, la proliferación de ellos, en manos de empresas privadas, nos lleva a un cierre casi seguro.

Hablemos de números. En la actualidad los centros públicos en nuestra Comunidad son 396 (recordemos, de seis tipos diferentes), de los que habría que restar las 133 casas de niños, que si bien atienden a menores de 0 a 3 años, no tienen ni el servicio, ni el horario, ni el proyecto educativo necesario para una atención “educativa” completa a nuestros peques. Nos quedarían por tanto 263 centros; la mayoría de ellos empresas privadas. Frente a ellos, los centros privados somos más de 800.

¿Se puede por tanto hablar de “universalización de la Educación Infantil de 0 a 3 años” sin contar con nosotros? Ahí dejamos la pregunta.

Os seguiremos contando.